Integramos el Frente Popular Darío Santillán

Provincia de Buenos Aires: Gran Buenos Aires Sur: MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados) de Lomas de Zamora; MTD de Lanús; C. P. Agustín Tosco (Escalada, Lanús); MTD La Cañada (Quilmes); MPS de Florencio Varela; MTD "Darío Santillán" de Alte. Brown; MTD "Javier Barrionuevo" de E. Echeverría; CTR (Coop. de Trabajadores Rurales) y CTS (Coop. de Trabajadores Solidarios) de San Vicente; FTC (Frente de Trabajadores Combativos) y MTD de Ezeiza; MTD "La Verdad" de Pte. Perón; Agrup. de Trabajadores "Herramienta". Regional Oeste: MTC (Movimiento de Trabajadores Comunitarios) de Luján; MIA (Movimiento Independiente de Agronomía (Univ. Luján); Cimientos. Regional La Plata -Berisso -Ensenada: MUP (Movimiento de Unidad Popular) de La Plata y Verónica; MTD de La Plata; MTD de Berisso;COPA (Coord. de Organizaciones Populares Autónomas) de la Universidad de La Plata (AULE -Humanidades, Psicología, Derecho-, Cambium -Agronomía-, MUECE -Económicas-, El pelo de Einstein -Exactas-, Minga -Veterinaria-, Cronopios -Bellas Artes-, Fandango -Periodismo-, 26 de Junio -Trabajo Social-); Red de Comercio Justo; Taller de Educación Popular "Tiburones y Mojarritas"; Agrup. de trabajadores y trabajadoras "La Fragua"; Galpón Sur. Regional Mar y Sierras: Agrup. Universitaria Confluencia (Humanidades) de Mar del Plata; Colectivo Lacandona, Territorio Cultural y Colectivo de Bienes Comunes de Tandil; Grupo Cruz del Sur de Necochea

Provincia de Tucumán: COBA (Coordinadora de Organizaciones Populares Autónomas)

Provincia de Santa Fe: Rosario: Santiago Pampillón -Política, Psicología, Veterinarias- el grito (Humanidades) (Univ. Rosario); CTD (Coord. de Trabajadores Desocupados) "Aníbal Verón"; Agrup. de trabajadores y trabajadoras "La Fragua"; Movimiento 26 de Junio (Vía Honda, Alvear y Villa Manuelita)

Capital Federal: MTD "Darío Santillán"; MTD de Villa Lugano; Cimientos; Espacio de trabajadores y trabajadoras ocupadxs

Provincia de Córdoba: Movimiento Convergencia

Provincias de Rio Negro - Neuquén: MTD "Darío Santillán" de Cipolletti; Regional Alto Valle

Provincia de Formosa: MUPS (Movimiento de Unidad Popular Solidario) de Ibarreta

Provincia de Jujuy: Agrupación "Caminando por Jujuy"

Provincia de San Luis: Colectivo político El Taller; Cooperativa Editorial Revistas Callejeras

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EDITORIAL: La crisis mundial y el país de la soja

El pronóstico optimista de quienes daban por superada la crisis mundial se desmoronó con el estallido de la economía griega. Las respuestas asumidas por la Unión Europea van en sintonía con las adoptadas en EEUU o Gran Bretaña el año pasado: movilizar cientos de millones de euros para salvar a las entidades financieras, haciéndoles pagar el plato roto a lxs trabajadorxs con reducción del gasto público, despidos y baja de salarios. Estas políticas de ajuste generaron grandes movilizaciones en Grecia, aunque en ese continente difícilmente puedan torcer la decisión del capitalismo más concentrado de aprovechar la crisis para aumentar su hegemonía. Las mismas políticas globales encuentran fuertes resistencias en América Latina, con mayores posibilidades de éxito: hay una creciente reacción de los pueblos de Nuestra América, por ejemplo en defensa de los bienes naturales, logrando hacer cada vez más visible la responsabilidad del capitalismo, tal como se expresó en el Encuentro de Cochabamba y en las diversas iniciativas que promueve el ALBA.

Distintos analistas han coincidido en que la crisis mundial no impactó de lleno en la economía argentina. El gobierno sostiene que se debió a la fortaleza de la economía local, una afirmación discutible. La economía argentina es muy vulnerable porque depende de los mercados externos, donde coloca sus exportaciones y obtiene la mayoría de sus ingresos. En nuestro país se impuso un modelo extractivo exportador, cuyo producto estrella es la soja. El hecho de que nuestros principales compradores (como China) han sido menos afectados por la crisis mundial explica este menor impacto. Si nos comparamos por ejemplo con Venezuela, advertimos que nuestro principal producto de exportación, la soja, mantuvo su valor mientras el petróleo se derrumbó de 140 a 60 dólares el barril.

En tanto, no se entiende la obsesión pagadora del gobierno de una fraudulenta e ilegitima deuda externa, que encima no es determinantes en la economía local. En otras palabras, aquella frase “si no pagamos, nos caemos del mundo” ha quedado más desacreditada que nunca. Resulta inadmisible entonces que se siga privilegiando el pago a acreedores privados y gobiernos lobbystas y postergando la deuda interna con lxs trabajadorxs, que vuelven a ser la variable de ajuste, hoy vía inflación.

A 200 años del 25 de mayo de 1810, es evidente que aquella revolución sigue inconclusa y muy lejos de la política de un gobierno que festeja el Bicentenario pero no se hace cargo de los sueños de independencia con justicia social que movilizaron al pueblo en armas por América del Sur y por los que murieron miles de luchadorxs.

 

La resistencia

La rebelión popular de diciembre de 2001 fue el punto más alto de un alza de las luchas que enfrentaron al neoliberalismo. El kirchnerismo llegó al gobierno con un país convulsionado y con la consigna de recuperar la gobernabilidad perdida, y lo hizo con una importante iniciativa política que contribuyó a aquietar los ánimos populares. En ese escenario, los poderes económicos más concentrados aceptaron gestos oficialistas que lo acercaban a gobiernos mucho más confrontativos como los de Venezuela y Bolivia, que se incluyera figuras progresistas en la Corte Suprema e incluso que se juzgara a un importante número de militares.

Frunciendo la nariz, las clases dominantes reconocieron los servicios prestados por un gobierno que afianzó la gobernabilidad cuestionada y garantizó un aumento de la super-explotación de la mano de obra, acompañado por una época de valorización de los productos de exportación que empujaron el crecimiento de la economía.

Este consenso de las clases dominantes con el gobierno se quebró con la crisis por las retenciones. La caída de ingresos por la reducción de exportaciones petroleras intentó ser compensada con un aumento tributario al complejo sojero, y un sector de las clases dominantes decidió no seguir acompañando el proyecto kirchnerista. La disputa entre las patronales agrarias y el gobierno no tuvo origen ideológico sino económico: esa interpretación es clave para hacer un diagnóstico de la actual coyuntura.

Una crisis que derivó  en un enfrentamiento político entre una oposición por derecha que se presenta como opción de recambio para impulsar un nuevo ajuste y un oficialismo que se aferra al gobierno desde el doble discurso: por un lado, trata de recuperar la confiabilidad de las clases dominantes (pagar la deuda como sea) y por otro, trata de mantener su base electoral en los sectores humildes (asignaciones familiares, Programa Argentina Trabaja) y en el progresismo (acto 24 de marzo).

El hecho de que en la oposición al gobierno figuren algunos enemigos históricos del peronismo como la Sociedad Rural, el diario La Nación y las clases altas de la Capital, ha alimentado la fantasía de una nueva resistencia peronista. Pero no hay que ahondar mucho en el análisis para advertir que no se puede equiparar estos procesos: la resistencia peronista se generó desde las bases tras el golpe del ‘55 y su actor político fueron los obreros fabriles. La “resistencia kirchnerista” se inicia desde un gobierno amenazado por su desplazamiento y su actor político es un sector de las clases medias progresistas y una capa de funcionarios y burócratas que defienden sus sillones en ministerios, municipalidades y sindicatos. El kirchnerismo, con su decisión de aferrarse al gobierno, ha conseguido irritar a las clases dominantes pero no ha conseguido ganar el corazón del pueblo, que advierte, con razón, que éste no es un gobierno popular.

Dejando de lado el trazo grueso, es importante advertir que la resistencia del kirchnerismo no es inocua para las fuerzas populares. A favor, ha parido leyes que hay que defender y profundizar como la ley de traspaso de los fondos jubilatorios al Estado, la ley de medios y la de asignaciones familiares. En contra, ha cooptado y puesto en crisis a numerosas organizaciones populares, cuyo caso más patético son los organismos de derechos humanos y el caso más resonante puede ser la liquidación de la CTA como fuerza opositora.

 

El regreso de Duhalde

El 26 de junio se cumple un nuevo aniversario del asesinato de nuestros compañeros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, en la denominada Masacre de Avellaneda. Este año, esta recordación tiene el componente adicional de que quien fuera el responsable político de los asesinatos no sólo está en libertad sino que será candidato a presidente. Duhalde, que se presenta así mismo como el piloto de tormentas que supo capear la rebelión popular de 2001, responsable de la gran devaluación que se descargó sobre los bolsillos populares, y el que llevó a la presidencia a Néstor Kirchner, es representativo además de la mafia del conurbano donde se combinan los oscuros intereses de la policía del gatillo fácil, el narcotráfico y el punterismo político. Frente a su regreso, decimos: ¡DUHALDE ES NUESTRO CANDIDATO A LA CARCEL! Y promovemos que sea escrachado en cada aparición pública, como lo hemos hecho últimamente en Quilmes, Rosario, Neuquén y La Matanza, sin perjuicio de seguir las causas judiciales pendientes.

 

Montar escenarios o proyectar políticas

A más de un año de las elecciones de 2011, vivimos un escenario donde se combina en lo económico una recuperación del crecimiento y perspectivas inflacionarias superiores al 20% anual; en lo institucional, un parlamento dividido y con mayor incidencia de las corporaciones judiciales, empresarias, mediáticas y eclesiásticas; en lo político, un gobierno más débil pero que no perdió iniciativa y una oposición por derecha amenazante pero con un discurso confuso y sin liderazgos claros. También encontramos un creciente aumento de las demandas populares que parece salir del reflujo de 2008 y el primer semestre de 2009.

Más allá de cómo se vayan a combinar estas variables, es seguro que -por fuera o por dentro del gobierno- se venga un nuevo ajuste. Y allí estaremos resistiendo, siempre desde abajo y desde la izquierda, con autonomía política y vocación de unidad popular.

Las fuerzas populares emergentes en la rebelión popular de 2001, que madurando pudimos sobrevivir, hemos aprendido a resistir incluso en momentos muy duros. Aunque nos ha resultado más difícil proyectar en política nuestras mejores conclusiones y experiencias. La necesidad de avanzar en ese plano, entonces, nos impone realizar una crítica radical a lo existente. La centroizquierda y el populismo aggiornado de los Kirchner comparten la concepción de entender la política como la creación de grandes escenarios. Reducen la lucha por el poder a la actividad de grandes titiriteros que movilizan a actores propios y extraños convenciéndonos de una obra que es pura fantasía. Cuando los actores prestados vuelven a jugar para su bando natural advierten que no sólo se han quedado solos sino que, creyéndose su propia fantasía, han sido incapaces de construir una fuerza propia.

Una fuerza popular con vocación transformadora se va construyendo desde la marginalidad política, pero sin vocación de marginalidad. Desde prácticas y construcciones desde la base que prefiguren la nueva sociedad, desde la plena autonomía en la construcción del pensamiento político liberador. Es decir, tiene una fuente de origen y una construcción que lo sustenta radicalmente distinta a los partidos clásicos de nuestra izquierda y a las expresiones de la centroizquierda. Hacernos cargo de estas divergencias no nos impide confluir puntualmente o hacer alianzas coyunturales, por el contrario nos da la seguridad de que podemos estar juntos sin que nos confundamos de proyecto político.

Estas certezas que fuimos adquiriendo en la construcción del FPDS, pero que expresan las enseñanzas de muchas experiencias anteriores, hoy la empezamos a compartir en la construcción de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina (COMPA), con otras organizaciones con las que coincidimos en estas búsquedas.

Hubo un país que cambió  después de 2001, y seguramente habrá un nuevo país después de 8 años de kirchnerismo. Apostamos a ser parte de la fuerza popular que empiece a ser alternativa política.

 

 
 

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