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La gran pueblada popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 fue el pico más alto en un período de alza de luchas populares que dejó una herencia no reclamada aún, aunque seguramente no quedará vacante. Esta afirmación no es una simple expresión de deseos, sino que se apoya en la percepción de que algunas organizaciones populares no solo sobrevivieron a las políticas de cooptación y fragmentación que impulsó el kirchnerismo, sino que también han empezado a madurar políticamente.
¿En qué se apoya esta percepción? - En distintas reuniones correspondientes a movimientos reivindicativos (como por ejemplo el Encuentro de la UAC en San Juan) aparecen posicionamientos que plantean la necesidad de superar el corporativismo. Distintas organizaciones populares reivindican una vocación multisectorial. - Hay una recuperación del imaginario de la vinculación con pueblos de América Latina y una identificación con los procesos más avanzados (Bolivia y Venezuela). Se escucha más frecuentemente hablar del ALBA, y de los movimientos sociales del ALBA.
- Hay una maduración política que permite vincular autonomía con organización. Las apuestas del llamado “horizontalismo radical” no se han desarrollado y en cambio se consolidaron experiencias que combinaron la democracia asamblearia con la construcción de organizaciones de carácter multisectorial o federativas, superando la mera construcción local y la falsa contradicción horizontalidad- organización, bajo el concepto de “democracia de base”.
- Hay un crecimiento de las propuestas que se negaron a ser parte del doble chantaje impulsado por los polos del conflicto “campo” vs. gobierno. Esto se expresa en los movimientos sectoriales y en parte de la izquierda.
- Hay una recomposición del espacio de intelectuales. Por un lado la incorporación de una generación de intelectuales de nueva izquierda, y por el otro porque referentes de la generación anterior que sobrevivieron a la cooptación del kirchnerismo vuelven a ser escuchados con atención, participan de actividades masivas, pueden difundir sus publicaciones, etc.
- Diversos sectores populares se proponen profundizar los debates sobre alternativas de incidencia electoral que superen la histórica marginalidad de la izquierda o los planteos abstencionistas de las etapas de resistencia. Pensando que de aquí a un mediano plazo, la construcción de poder popular pueda tener además alguna fuerza en el plano institucional, que sirva para realimentar las construcciones de base y el desarrollo de una fuerza social y política estratégica para el cambio social.
- Hay una recuperación en el movimiento de derechos humanos, que planteando el concepto de integralidad de los DD.HH., tejen vínculos con reivindicaciones como la lucha contra el hambre, denuncias de la precarización de la vida y planteos ambientales.
- En forma incipiente, pero desde bases sólidas empieza a desarrollarse la corriente político sindical Rompiendo Cadenas; y hay movimientos dentro de la CTA que rechazan las posturas más conservadoras.
- Hay una recuperación de las luchas y de los movimientos territoriales independientes (aunque falten instancias de coordinación entre las distintas organizaciones del sector).
- Hay un crecimiento y maduración del movimiento estudiantil independiente de izquierda, expresado en el Encuentro Nacional Estudiantil de Organizaciones de Base, que se presentó públicamente con el Foro Nacional de Educación. - Existe un fortalecimiento de redes de comunicación alternativa, movimientos culturales y surgimiento de espacios educativos, que nacen asociados a construcciones sociales.
- En el plano político también se han dado últimamente experiencias parciales de reagrupamientos (Otro Camino para superar la crisis, Foro de Pensamiento y Construcción Social, ALBA de los movimientos sociales, Constituyente Social) que, aunque separados y con sus limitaciones, muestran una potencialidad latente Los nuevos desafíos En nuestro pueblo crece la convicción de que el kirchnerismo sólo tiene salida por derecha, como elector de un nuevo presidente a partir del Justicialismo, o perdiendo las elecciones a manos de una eventual alianza entre el Pan-radicalismo y el Macrismo. Y que cualquiera de ellos intentará hacernos pagar la crisis.
Ese destino posible empieza a generar resistencia que se expresa en la búsqueda de articulaciones políticas que superen los corporativismos. El desafío que tenemos planteado las fuerzas populares es ocupar ese espacio de resistencia con las mejores propuestas. En esas propuestas aglutinadoras hay tres cuestiones fundamentales: desde qué referencias se convoca, desde qué formas se construye y a qué experiencias se vincula. Nuestros esfuerzos deben estar dirigidos a aportar a convocatorias que sean confiables para nuestro pueblo, al tiempo que abran canales para su participación activa.
Y allí pesan mucho las trayectorias de organizaciones y personalidades; a que se construya como está dispuesta a hacerlo nuestra mejor militancia, agrupada en organizaciones populares que expresan una nueva cultura militante, alumbrada por la rebelión de diciembre de 2001; y a vincularse a las experiencias de los movimientos populares más avanzados de América Latina. Lo que es seguro es que ese espacio de resistencia y de búsqueda de una salida por izquierda a la crisis, será peor o mejor ocupado, pero ocupado al fin. Desde el Frente Popular Darío Santillán intentamos estar a la altura de esa maduración política de las fuerzas populares en la Argentina y tenemos responsabilidades de aportar en los desafíos que tiene planteado nuestro pueblo, y a que encontremos la mejor repuesta en la resistencia y la mejor alternativa para proyectarnos hacia un cambio social. Una sólida articulación política de movimientos populares puede ser un primer paso de avance.
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