Ante la crisis, el mundo que queremos: Empresa Pública de Alimentos

Estamos convencidxs de que en las respuestas que ensayemos para afrontar la emergencia por la pandemia están las claves para la construcción de un futuro distinto. Por eso quienes venimos peleando por cambios estructurales en nuestro país, nos unimos para proponer nuevas formas de abordar viejos problemas que en este contexto quedan en evidencia. Hoy la gente necesita comida y ni el mercado ni el estado se la están pudiendo garantizar como corresponde.

Vivimos en un país que puede alimentar a 400millones de personas, sin embargo los alimentos siguen siendo un privilegio de pocos y un problema de muchos. La concentración de la tierra y los medios de producción junto a los formadores de precio que se quedan con márgenes obscenos de ganancia conforman un cuadro donde los consumidores pagan cada vez más y a los productores les llega cada vez menos.

Para atacar esa desigualdad estructural son muchas las experiencias en Argentina donde los movimientos sociales plantean nuevas formas de garantizar el acceso a los alimentos. Desde el Frente Patria Grande y Ciudad Futura creemos que llegó el momento de dar un paso más y que se haga realidad la idea de una Empresa Pública de Alimentos en Argentina.

Todavía no se llega a dimensionar la profundidad de esta crisis, no sabemos cuántos sectores ni por cuánto tiempo van a necesitar asistencia por parte del Estado. A los excluidos históricos se le sumarán nuevos sujetos propios de la era de la precarización de la vida que no van a poder salir adelante solxs. Contar o no con un instrumento estratégico de estas características puede ser clave tanto en la urgencia como en lo que viene.

Hoy mientras el mercado aumenta los precios, el Estado no puede garantizar un sistema eficiente de asistencia alimentaria y la situación de los barrios es crítica y tiende a agravarse. Los gobiernos tienen problemas en la etapa de la compra, la gestión y la distribución. Se superponen áreas, iniciativas y mecanismos lo cual da como resultado que muchas veces se termina pagando caro y comprando a unos pocos distribuidores y productores aumentando la concentración. Todo esto repercute en que la asistencia no llega a todos, llega tarde, mal y de forma injusta en el territorio. Así, la decisión política, la buena voluntad de los trabajadores y la energía militante se disuelve en medio de la burocracia, el clientelismo y los nichos de corrupción pública y privada.

 

Proyecto de ley y plantas locales

Ante esta situación las legisladoras y los legisladores de Ciudad Futura y el Frente Patria Grande presentamos un plan de dos dimensiones. Por un lado vamos a presentar en el Congreso de la Nación un proyecto de ley para la creación de la Empresa Pública de Alimentos y comenzar un gran debate nacional que convoque a todas la voces; al mismo tiempo proponemos empezar a materializar mañana mismo el primer paso de esta empresa: Plantas locales de fraccionamiento. Una experiencia de escala para abastecer de alimentos a las ciudades en la urgencia, pero desde una perspectiva estratégica y de largo plazo.

Proponemos que así como se están construyendo hospitales modulares para la emergencia, se monten plantas locales que fraccionen, empaqueten y construyan unidades nutricionales básicas.

El sistema funciona esencialmente con una red de pequeños y medianos productores de alimentos que venden a granel a las plantas locales que se encargan de fraccionar. Así se achican costos quitando intermediarios y formadores de precio, se apoya a los productores regionales y se garantiza un mejor precio final para ampliar el alcance de la asistencia.

En una primera etapa van a ser 10 productos esenciales de cualquier dieta y que son fáciles de conservar: del núcleo secos y almacén. Harinas, Arroz, Legumbres, Fideos, Yerba, Azúcar, Aceite, Cereales, Frutos secos, Condimentos. Los alimentos salen de la planta con una marca propia y llegan en dos formatos: mayorista, para instituciones, escuelas y centros comunitarios; o directamente al consumidor en cajas nutricionales especialmente diseñadas, a las que se le pueden sumar otros tipos de alimentos como frutas, verduras, lácteos y carnes.

El formato de cajas nutricionales es un segundo paso en el agregado de valor del proyecto que se puede iniciar también en esta primera etapa. Consiste en elaborar una caja a demanda de requerimientos nutricionales y territoriales específicos. Además de los fraccionados en planta se pueden sumar otros módulos vía convenio con productores, por ejemplo: frutas y verduras. En una segunda etapa se puede incorporar cadena de frío y sumar así lácteos y carnes. El servicio del armado de cajas a demanda estará disponible para los distintos estamentos del estado, áreas y ministerios como para sindicatos, cooperativas y movimientos que lo requieran.

El modelo que proponemos es una articulación virtuosa entre el Estado, los movimientos sociales y los productores. Con una mínima inversión estatal, y con la experiencia acumulada de las cooperativas de la economía popular, podemos mañana mismo empezar a resolver el problema del acceso a los alimentos en nuestro país. Fortalecer el trabajo de los pequeños y medianos productores, al mismo tiempo que brindamos herramientas al Estado para evitar caer en los abusos y las extorsiones de quienes, aún en medio de la pandemia, lucran descaradamente con los alimentos. A esta forma novedosa y práctica de atender lo urgente pensando en el futuro le llamamos Gestión Social de lo común.

Dar la pelea por una Empresa Pública de alimentos es también una gran oportunidad para que pensemos de verdad qué comemos. De dónde vienen y cómo se producen los alimentos, para un futuro más sano y sustentable. Tenemos la oportunidad de crear un nuevo instrumento estratégico para cuando volvamos a la normalidad. Que de normal tenía bastante poco y de justa mucho menos. Hay que animarse a imaginar un mundo distinto.

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