La indiferencia y la inacción están matando a nuestros pibes

Los hechos ocurridos en las últimas horas en diversos barrios de la Cuenca del Reconquista nos permiten sacar algunas breves conclusiones.
No hay narcomenudeo si no hay protección policial. El accionar de la policía bonaerense es bien conocido por quienes habitamos las barriadas populares del Conurbano. Las jefaturas de las comisarías están siempre vinculadas de una forma u otra a la liberación de zonas y al cobro diario o semanal que permite que el accionar narco siga su curso mientras quienes tienen que cuidar a los vecinos miran para otro lado. Sólo cuando la presión comunicacional o la comunidad organizada logra hacer estos hechos trascendentes mediaticamente hablando, se logra un mínimo accionar que tiende siempre a arrestar soldaditos y perejiles, nunca a quienes manejan los hilos con sus rostros bien ocultos.
Hace falta muchísima más presencia del Estado para enfrentar las situaciones de consumo problemático. Muchísimas veces la burocracia gubernamental y sus tiempos llevan a familias enteras a no encontrar cauce para solucionar los conflictos surgidos cuando aparecen las consecuencias ligadas a las adicciones. Los dispositivos tienen que ser más efectivos. Es necesario fortalecer las experiencias que llevan adelante cientos de organizaciones sociales que tienen los pies en el territorio mismo donde se desencadenan estos hechos.
Los medios de comunicación continúan su campaña de criminalización y estigmatización de la juventud y la pobreza. Basta escuchar las líneas editoriales de la mayor parte del aparato mediático para encontrar un denominador común: los culpables siempre son los pibes, y cuánto más pobres, más peligrosos. Nunca entra en los cálculos de los grupos empresariales de comunicación el contexto socio económico y cultural donde se desarrollan estos hechos. Los pibes siempre valen menos que el gramo que los mata.
Necesitamos políticas públicas urgente que permitan enfrentar las situaciones de consumo problemático. Exigimos el fortalecimiento de las experiencias comunitarias que permiten combatir las adicciones en nuestros barrios. Basta de matar a nuestros pibes.
¡Ayudanos a difundir!
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