Alimentemos con trabajo

Creemos que toda ayuda social en este contexto es bienvenida, pero respetuosamente disentimos de la Tarjeta Alimentaria que, además de correr el eje de la inclusión desde el trabajo, es ineficiente y limitada. La respuesta es profundizar políticas que reconocen el trabajo de la economía popular, blanqueando su situación con todos los derechos garantizados y creando los puestos de trabajo que todavía faltan.
Las políticas paliativas a corto plazo son un mal camino cuando estamos en condiciones de potenciar y crear trabajo en actividades como la producción en pequeña escala, servicios ambientales, tareas comunitarias, infraestructura urbana y producciones agroalimentarias. Esto a su vez fortalece las economías regionales, el repoblamiento de las zonas rurales y el arraigo en los pueblos.
Además, esta política es doblemente errada si no se logran controlar los sobreprecios que sufren los usuarios de la tarjeta cuando la utilizan en los comercios, y los aumentos que genera la especulación de algunos con el precio de los alimentos. Los monopolios y los actores financieros trasnacionales terminan absorbiendo gran parte de la renta, aprovechando que los comercios barriales no cuentan con dispositivos de pago electrónico.
Si realmente queremos incluir, es a través del trabajo, avanzando hacia una politica de Trabajo Social Garantizado con el Estado como último empleador y la dignificación real de la Economía Popular.

 

 

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